
REGLA
Prólogo
Escucha, Hijo mío, los preceptos del Maestro, Y ABRE LOS OÍDOS DE TU CORAZÓN. Recibe complacido la enseñanza de tan buen padre y ponla en práctica, a fin de volver a aquel de quien te había alejado la maldad de la desobediencia. A TI SE DIRIGE MI PALABRA; a ti, seas quien fueres, que renuncias a tu voluntad propia y empuñas las fuertes y nobles armas de la obediencia para combatir bajo el estandarte de CRISTO, nuestro verdadero Rey.
Leer más…
Editó Gabriel Pautasso
Instituto Eremita Urbanus
Prólogo
Escucha, Hijo mío, los preceptos del Maestro, Y ABRE LOS OÍDOS DE TU CORAZÓN. Recibe complacido la enseñanza de tan buen padre y ponla en práctica, a fin de volver a aquel de quien te había alejado la maldad de la desobediencia. A TI SE DIRIGE MI PALABRA; a ti, seas quien fueres, que renuncias a tu voluntad propia y empuñas las fuertes y nobles armas de la obediencia para combatir bajo el estandarte de CRISTO, nuestro verdadero Rey.
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